Ikpeng
- Autodenominación
- Ikpeng
- ¿Donde están? ¿Cuántos son?
- MT 584 (Siasi/Sesai, 2020)
- Familia linguística
- Karib
Los Ikpeng llegaron a la región de los tributarios del Xingu al inicio del siglo XX, mientras mantenían un estado de guerra con sus vecinos del Alto Xingu. El contacto con el mundo no indígena se produjo en épocas más recientes, al inicio de la década de 1960 y tuvo consecuencias desastrosas para la población que fue reducida a menos de la mitad por causa de enfermedades y muertes así como por la acción de armas de fuego. Fueron entonces transferidos a los límites del Parque Indígena del Xingu y “pacificados”. Hoy en día mantienen relaciones de alianza con las demás aldeas del Parque aunque constituyen una sociedad bastante peculiar. Ya no guerrean más, sin embargo, aún mantienen la perspectiva de su visión del mundo en tanto la guerra sigue siendo el motor, no sólo de la muerte, sino de la sustitución de los muertos a través de la incorporación del enemigo al seno del grupo, siendo entonces, esta, la reproductora de la vida social.
Nombre
Ikpeng constituye la autodenominación del grupo, aunque este se tornó conocido por el nombre recibido por un grupo hostil con los cuales entraron en contacto: Chicão, Tchicão o Txicão. En cuanto al término Ikpeng, existe más de una versión acerca de su origen narrada por los indios. La mayoría afirma que este es el nombre de una avispa salvaje (“rabiosa”), cuyas larvas se friccionan en la piel durante un ritual de guerra. Según otros, se trata de epónimo ancestral y, para otros, corresponde a una denominación que les fue dada por antiguos enemigos y posteriormente adoptada por ellos. De todos modos, conforma consenso que la designación Ikpeng es más antigua y auténtica que la referida Txicão.
Lengua
El primer contacto más prolongado de los Ikpeng con los brasileños, del cual se tiene noticias, data de 1964. El etnólogo Eduardo Galvão, presente en ese encuentro, recavó una docena de vocablos que le permitieron establecer la afinidad de la lengua de ese pueblo con la lengua Apiaká (del estado de Toncantins) y con la lengua Yaruma de los antiguos enemigos de los Kalapalo y de los Suyá (Galvão e Simões, 1965:24). Además, existen inmensas similitudes en términos del léxico de su lengua con las de diferentes grupos denominados Arara situados en la región del Bajo Xingu, lo que lleva a creer en la existencia de una lengua Arara dentro de la familia karib. Esa lengua, no obstante, nos parece más cercana a los grupos karib del norte de la Amazonía (Apalai, Wayana, Trio, etc.) que a la de los Kalapalo o la de los Kuikuro (ambos karib) del Alto Xingu.
Lo que entendemos como grupos Arara –Ikpeng, Yaruma, Apiaká e Arara– guardan entre ellos semejanzas no sólo lingüísticas sino relativas a una serie de aspectos culturales, pudiendo inferir que la dispersión de su ocupación se debe a las separaciones y diferentes migraciones de los grupos que ya estuvieron reunidos.
Hay informaciones dispersas sobre estos grupos, siendo posible apenas elaborar un esquema sucinto de sus principales características culturales, como la central importancia de la guerra en su visión del mundo, su gran movilidad, la extrema fragmentación de las unidades y la ausencia de segmentos sociales más allá de la familia extensa (en relación a este punto, en rigor de verdad, no hay muchos datos sobre otros Arara y sólo se aplica a los Ikpeng). El origen del grupo Arara se ubica probablemente al norte de la Amazonía y su modo de vida es más terrestre que fluvial; su agricultura es diversificada, posee una tecnología refinada y una compleja artesanía (primordialmente de tejidos de algodón).
El término arara habría sido aplicado a grupos indígenas amazónicos por lo menos desde el inicio del siglo XX y las referencias a las sociedades que habitan el Xingu medio y bajo designadas arara se hacen más numerosas a partir de 1850 (Cf. Ehrenreich, 1895; Nimuendajú, 1931 e 1948). Es posible que el origen del nombre refiera al tatuaje facial de color azul oscuro que va de los laterales del cráneo hacia el borde de los labios y cuyas tres líneas paralelas evocan los dobleces cutáneos erizados de las plumas negras que rodean los ojos de la arara (tipo de papagayo de la familia Psittacidae).
Historia de la ocupación
No se tiene conocimiento de documentos escritos sobre los Ikpeng previa entrada en la región de los tributarios del río Xingu. Para reconstruir ese intinerario, es necesario analizar las narrativas (relatos semi míticos y tradiciones orales) de los propios Ikpeng. Estos, sin embargo, nos permiten una reconstrucción histórica intermitente y con poca profundidad cronológica, en una zona imprecisa en la que las figuras originarias de determinado grupo de parentesco existente en la actualidad no se puede distinguir de los grandes antepasados con poderes sobrenaturales que hablan acerca de los mitos. A continuación, será desarrollada una síntesis del intinerario Ikpeng, relatado con mayor detenimiento en la obra “En (el) nombre de los otros. Clasificación de las relaciones sociales entre los Txicão do Alto Xingu (Em nome dos outros. Classificação das relações sociais entre os Txicão do Alto Xingu), de mi autoría.
En lengua Ikpeng, Kantavo es el demiurgo original cuyas historias se remontan a un tiempo en el que ese pueblo tenía grandes enemigos, teniendo como sólido aliado al pueblo Txipaya. Sus relaciones con los Txipaya eran amigables y utilitarias, aunque los Ikpeng relaten que mantuvieron a un grupo de ellos cautivos usándolos como criados; al grupo Txipaya se le atribuye el origen de las formas y de la confección de cestería así como del tejido en algodón, entre otras técnicas. Confiesan, además de lo mencionado, que de los Txipaya también incorporaron varias canciones así como elementos rituales que fueran integrados a los ikpeng. En relación a este relato, las fuentes más antiguas (como Nimuendaju, 1948 y Snethlage, 1910) mencionan la visita a un grupo Xipaya que residía en los márgenes del río Iriri, afluente principal del Xingu, infiriendo que los Ikpeng habrían habitado esa región. A mediados de 1850, los Ikpeng ocuparon un área caracterizada por la presencia de muchos una gran cantidad de ríos convergentes, en donde hacían la guerra con una serie de grupos. Pero los nombres que les dan a los ríos no permiten identificar la región. Sin embargo, la configuración general de la cuenca hidrográfica, la descripción de ciertos recursos naturales (como la castaña) y de ciertos accidentes geográficos, así como las evidencias sobre los nombres y las características de sus enemigos, permiten suponer que se trata de la cuenca del Teles Pires-Juruena, más precisamente en la zona intermedia de la confluencia del río Verde-Teles Pires y en la confluencia del Teles Pires-Juruena. En cuanto a los enemigos, ellos mencionan a los Tapaugwo y a los Abaga, estos pudiendo corresponder a los Apiaká, que en ese período (entre 1850-1900) ocupaban un área determinada entre el Juruena y su afluente: el Arinos. También hacen referencia a los Kumari, que no se corresponde con la designación conocida por ningún pueblo de esa región, aunque tal vez se trate de los Kaiabi. Comentan también la presencia de un grupo de blancos que poseían caballos y ganado, entre quienes los Ikpeng capturaron una o varias personas. Curiosamente, los Ikpeng denominan Tupí a este último grupo. Esas hostilidades permanentes, aunque irregulares, provocaron los sucesivos traslados de las aldeas Ikpeng. Poco antes de 1900 y presionados por sus adversarios que, a su vez, eran presionados por el avance del frente de colonización a lo largo del río Teles Pires, los Ikpeng atravesaron la Sierra Formosa (Serra Formosa), barrera natural insignificante que señala la división entre las cuencas del Teles Pires y el Alto Xingu. En esa región, parecen haber entrado en conflicto nuevamente con sus enemigos del Teles Pires –los Abaga y los Kumari- además de un grupo al que llamaron Pakairi, cuya composición incluía “blancos y algunos negros”. Se trata evidentemente de los Bakairi de Paranatinga (con más probabilidad de los que se ubican en el Río Novo), quienes ya estaban viviendo las consecuencias del contacto con los no indios, vestidos como blancos y criando ganado, mezclados con población caboclos (individuos producto de la mezcla de blancos con indios).
Las sucesivas aldeas Ikpeng en la región del Alto Xingu –unas doce a lo largo de la primera mitad del siglo XX- se sitúan cerca de los pequeños afluentes o brazos muertos del río Jatobá o del río Batovi, aproximadamente a 13 grados de latitud sur. Hacia 1930 se inician los ataques contra las aldeas más meridionales del Xingu: wauja, nahukwá y mehinako. De esa manera, se puede suponer que la historia de la ocupación territorial ikpeng corresponde a la permanencia en la región del Iriri por lo menos hasta la primera mitad del siglo XIX y el inicio del siglo XX.
La pacificación de los Ikpeng, conseguida por los hermanos Villas-Bôas representa una ruptura determinante en la historia de ese pueblo, contribuyendo a instaurar una nueva relación con las otras etnias de la región. La condición de atacantes y guerreros temibles se invierte en 1960, cuando los Ikpeng capturan dos jóvenes wauja. Estas serían portadoras de la “muerte blanca”, dado que los Ikpeng comenzaron a morir por enfermedades respiratorias provocadas por el virus de la gripe. Además de lo mencionado, los wauja resolvieron vengarse y consiguieron armas de fuego a trav&